Caballero, a tus zapatos


Un verdadero hombre se viste por los pies, y lleva zapatos de piel.
Porque es preferible ir arreglado y conjuntado, antes que en chanclas y acabar crucificado.
Más no siempre es mejor. Mejor tener un buen calzado hecho a mano que cincuenta agujereados.

Para una fiesta, que el zapato siempre ligue con la vestimenta. De nada sirve la percha si cuando bajan la mirada se encuentran con semejante panorama. Calcetines y zapatos de piel tienen que ir siempre de la mano. Y, por favor, que los primeros no sean blancos, a no ser que vayas a jugar la final de la Champions.

Muchas personas escogen el zapato que van a llevar a última hora y con prisas; y, a veces, parece que a ciegas. No se trata de hacer un ritual cada vez que te calzas para salir de casa, pero sí darle la misma importancia a tus zapatos de piel que a tus trajes entallados.

Al final, unos buenos zapatos de piel son los que marcan la diferencia. Cuando la noche se alarga más de la cuenta o ves pasar ese autobús que tienes que coger, un buen calzado te sacará del apuro. No menospreciemos una prenda de vestir a la que el Señor Burns incluso dedicó una canción (eso sí, a los animales dejémosles en paz).

Porque aunque normalmente no salgan en las fotos; no hay mejor marco que unos buenos zapatos de piel. Pueden hacer que llames la atención, para bien o para mal; esa es tu elección. Y es que, elegante se nace no se hace; sabiendo esto de antemano, nuestro trabajo es ayudarte con zapatos que se fabrican a mano y, además, en España.

Si llevas cinturón, que acompañe a tu calzado. Todo importa; de ti depende que sume o reste. Y que no te engañen, el mejor amigo del hombre es el perro porque todavía no se han inventado unos zapatos de piel que muevan los cordones si son los elegidos. 

Dale vida a los años, y hazlo con unos buenos zapatos de piel.